Sitio de Ostende

Batalla de Tuttlingen

 

El 24 de noviembre de 1643 las fuerzas imperiales de Melchior von Hatzfeldt, junto a las bávaras de Franz von Mercy, y las fuerzas españolas del duque de Lorena, derrotaban al ejército Franco-Weimariano del mariscal Josias Rantzau en la batalla de Tuttlingen.  

En el marco de la Guerra de los 30 años Francia se erigía como la nueva potencia europea tras su intervención en la contienda ante el desmoronamiento sueco tras Nördlingen. Si bien es cierto que sus primeras acciones contra España habían resultado infructuosas, poco a poco los mandos franceses iban ganando experiencia en el combate y se estaban convirtiendo en un poderoso enemigo. El cardenal Richelieu había fallecido y Luis XIII lo haría cinco meses después, tomando el cardenal Mazarino las riendas del gobierno en nombre de Luis XIV. 

Gracias a su numerosa población los franceses podían levantar ejércitos sin demasiados problemas, por lo que pudo reponerse de derrotas tan notables como la de Honnecourt, en mayo de 1642, y derrotar un año después al ejército español de Francisco de Melo en Rocroi. Desde ese momento los franceses trataron de consolidar su posición en el río Rin con el ejército del mariscal Jean Baptiste Budes, conde de Guébriant, compuesto por unos 18.000 franceses y weimarianos y diversas piezas de artillería. Por su parte Enghien se hizo con las fortalezas sobre el Mosela de Thionville y Sierck-les-Baines. 

-El camino a Tuttlingen

La idea de Guébriant se centraba en ocupar las tierras del margraviato de Baden, por lo que el Ejército de Alemania francés cruzó el Rin el 2 de noviembre por Ottenheim, al sur de Estrasburgo. El plan del mariscal francés era tomar la Rottweil, a unos 90 kilómetros al este de su posición. El camino hacia dicha ciudad fue complicado por las fuertes lluvias y el frío propios de esa época. Las inclemencias meteorológicas provocaron numerosas bajas fruto de las deserciones y las enfermedades, pero el 7 de noviembre Guébriant había llegado a su destino. 

El mariscal francés optó por sitiarla y rendirla por hambre, ya que la plaza contaba con fuertes defensas y una guarnición considerable. Esta decisión dividió a su consejo de guerra; el marqués de Montausier y los coroneles Roque-Serviere y Oehm no querían ponerse en un asedio tan complejo estando tan avanzada la estación invernal, mientras que Josías Rantzau y el propio Guébriant se decidieron a hacerlo, a pesar de que su artillería y su tren de bagaje aún no había llegado. Parte de su caballería, dirigida por el general Rosen, recibió la orden de tomar Balingen, al noreste de Rottweil. Esta fuerza contaba con 2.500 caballos y pronto desistió de su objetivo al observar una fuerza bávara en las inmediaciones de la plaza. 

De esta forma Rosen se dirigió a Geislingen y ordenó montar el campamento en el castillo de la localidad. La mala suerte quiso que una pequeña fuerza bávara de 200 caballos y 300 dragones bajo el mando del coronel Spork les descubriera. Spork atacó a los desprevenidos franceses y provocó una carnicería, pudiendo escapar Rosen con tan solo 500 de sus jinetes. Tan pronto llegó la artillería el 14 de noviembre Guébriant dio la orden de instalar las baterías a la mayor brevedad posible y comenzar con el fuego. El día 17 el ejército franco-weimariano logró abrir una brecha en una de las torres. En mitad de los preparativos de asalto los defensores hirieron gravemente de un cañonazo en el brazo a Guébriant. El 18 se asaltó la plaza  y el 19 ésta se rindió. Algunos defensores fueron incorporados al ejército de Guébriant, mientras que los que no accedieron pudieron desfilar con honores hacia Baviera. 

Ante la grave situación de Guébriant, a quien se le amputó el brazo derecho para contener la gangrena, el mariscal Josías Rantzau asumió el mando del ejército franco-weimariano. El 20 de noviembre, tras celebrar consejo, Rantzau acordó establecer su cuartel de invierno en la ciudad de Tuttlingen, desde donde podrían recibir suministros de Friburgo y Rottweil. El marqués de Montausier no era de esta opinión, lo mismo que el coronel Oehm, quien pensaba que los Alpes ofrecían una mayor protección frente a cualquier ataque hispano-imperial. La noche del 22 de noviembre las fuerzas franco-weimarianas llegaron a Tuttlingen tras una penosa marcha en la que sufrieron importantes bajas por congelación. 

Rantzau pronto se daría cuenta de su error. Tuttlingen no era capaz de albergar a todo el ejército y las defensas de la ciudad estaban en pésimo estado. No podía el nuevo comandante echarse atrás en su decisión si no quería comprometer su autoridad ante sus hombres. Decidió dejar en Tuttlingen a cuatro compañías del Regimiento de Guardias Francesas, varias compañías escocesas y el Regimiento de Infantería bernardina de Klug, así como la artillería y todo el bagaje, y el alto mando de su ejército, en el que se encontraban los generales Montausier, Sirot, Noirmoutiers y Maugiron. En Möhringen, a unos 5 kilómetros al suroeste, ordenó acampar al barón de Vitry con el grueso de la fuerza, unos 10.000 soldados, mientras que en Mülheim an der Donau, a casi 10 kilómetros al norte de Tuttlingen y a unos 40 kilómetros al sur de Balingen, acamparía el resto del ejército, algo más de 5.000 hombres a cargo del general Rosen.

Vista de Tuttlingen y el castillo de Honberg. Por Matthäus Merian

Mientras todo esto ocurría los imperiales no habían perdido el tiempo. Enterados del cruce del Rin por las fuerzas franco-weimarianas, el ejército del duque de Lorena se reunió con las fuerzas imperiales de Melchior von Hatzfeldt y las bávaras de Franz von Mercy en Tübingen. El duque Carlos de Lorena tenía a su disposición al ejército español de Alsacia, con unos 4.000 hombre comandados por Juan de Vivero, teniente general de la caballería de Flandes- Esta fuerza era muy importante para el ejército de Flandes, bajo el mando de Alonso Pérez de Vivero y Menchaca, maestre de campo general de dicho ejército y hermano del anterior, pero Melo aceptó enviar refuerzos al duque, en su compromiso con las fuerzas católicas. 

Llegados todos los ejércitos a Tübingen se celebró reunión del consejo de guerra para ver cuál era la estrategia a seguir. Las opciones católicas pasaban por cerrar el paso a las tropas franco-weimarianas hacia Suabia o forzarles a combatir en Tuttlingen. Esto último fue lo que se decidió y el ejército católico marchó hacia Sigmaringen, tras recorrer unos 50 kilómetros hacia el sur de su posición y cruzar el Danubio. El duque de Lorena decidió atravesar los bosques de Messkirch para ocultar sus movimientos al enemigo. 

Por su parte los franceses, completamente ajenos a los planes católicos y pésimamente distribuidos, se dedicaron a construir un puente que permitiera cruzar el Danubio entre las localidades de Tuttlingen y Möhringen. Rantzau estaba completamente confiado en su posición, amparado por el frío y los caminos nevados propios de la estación invernal. Sus espías no solo no descubrieron a las fuerzas católicas, sino que calcularon mal su paradero, creyendo que se encontraban a decenas de kilómetros de distancia al norte de su posición, en el interior de Wurtemberg. 

La realidad era que los católicos estaban ya en Messkirch, a tan solo 15 kilómetros al este de Tuttlingen. Unas avnzadilla de caballos apresaron a varios vigías franceses, que informaron de la posición del ejército de Rantzau. El duque de Lorena celebró nuevamente consejo. El sargento mayor Jacinto Vera y el coronel Carlos Padilla estuvieron presentes y Lope de Zancada lo relató de la siguiente forma en su "Relación del viaje a Flandes": "Después de mucho platicar acerca de cómo cerrar contra los franceses y weimarianos se dispuso que la vanguardia, a las órdenes de Johann von Werth, avanzase con diligencia para tomar las guardias del enemigo y si fuera posible entrar en la villa antes que el resto de los franceses pudieran disparar mosquetería contra ellos". 

Zancada se quejaba amargamente de su posición en la batalla: "parece ser que nos mantendremos así detrás del resto del ejército. Nuestro sentir es molesto puesto que nunca hemos marchado en filas tan retrasadas y tan alejadas de nuestra honra en Flandes. El sargento mayor ha protestado después a Su Alteza por el agravio que nos ofenden nuestros aliados cesáreos, pero Su Alteza no ha tenido la misma opinión, que por ventura la retaguardia es un lugar importante porque los franceses se hallan desplegados en toda la campiña y temerse que puedan dar la vuelta de Rottweil y cerrar contra nosotros". 

El ejército católico se aproximó a Tuttlingen la noche del 23 al 24 de noviembre. El duque de Lorena había ordenado a la vanguardia del ejército, mandada por Johann von Werth, tomar el control de los accesos a la ciudad y anular la artillería enemiga. Para ello Werth contaba con los regimientos de caballería bávaros de Neuneck, Wartenubrg y Gayler, mandados por el coronel Spork, la compañía de caballería croata del coronel Truckmüller, los dragones de Wolf, así como varias compañías de mosquetes bávaros dirigidos por el coronel Aslang. En total unos 2.500 hombres. La sorpresa sería la clave del éxito de la operación; Werth y sus hombres debían actuar con sigilo, rapidez y determinación, hacerse con el control de la posición, y esperar la llegada del resto de las fuerzas bávaras de Franz von Mercy. 

El general lorenés contaba los regimientos de infantería bávara de Mantelo, Reinach, Wahl, Binaw, Henderson y Gold. Además el ejército de Alsacia español del duque de Lorena cercarían la ciudad y, junto al resto de fuerzas bávaras libres de cometido, evitarían cualquier socorro por parte de los dispersos ejércitos franco-weimarianos. Además Werth debía reforzarse con varias compañías de caballos e infantes que estuvieran frescas y dirigirse, una vez controlada la situación en Tuttlingen, a Möhringen, donde acampaba el grueso del ejército francés del barón de Vitry, y contenerlos allí el máximo tiempo posible hasta la llegada de los refuerzos. 

El ejército español estaba formado por los regimientos de infantería de Reynier de Rouveroy, con 11 compañías valonas; el regimiento del coronel Iulius Antonio Frangipai, con 11 compañias de infantería italiana, y el regimiento del barón de Geraldin, con otras 11 compañías de infantería borgoñona. Además contaba con los regimientos de caballería del sargento mayor Jacinto Vera, el del coronel Carlos Padilla, el regimiento del Conde de Linares, mandado por el coronel Baltasar de Villar, y los regimientos de caballos de Broucq, Gottfried Dunckel, Louis de Savary y de Wight. 

Por su parte las fuerzas imperiales de von Hatzfeldt debían tomar la población de Mülheim an der Donau, y acabar con el ejército del general bernardino Rosen. El general imperial contaba con los regimientos de infantería de Goltz, Sarradetzky, y el célebre regimiento de Wallenstein. Además tenía a su disposición los regimientos de caballos de Weyer y Enkefort. El total de las fuerzas católicas no está muy claro, oscilando entre los 16.000 y los 20.000 efectivos y una quincena de piezas de artillería, por lo que ambos ejércitos estaban parejos. 

Grabado de la batalla de Tuttlingen. Matthäus Merian

-La batalla de Tuttlingen.

El duque de Lorena decidió no ir por el camino más corto a Tuttlingen, que era casi en línea recta hacia el oeste desde Messkirch, ya que daba por hecho que los franceses tendrían patrullas en esa zona procedentes de los cuarteles de Mülheim an der Donau. Decidió dar un giro hacia el suroeste y concentrar su ejército en Neuhausen ob Eck, a poco más de 9 kilómetros al este de Tuttlingen. Desde allí avanzó al amparo de la noche a través del espeso bosque y la nieve que dificultaban sobremanera los movimientos católicos. Incomprensiblemente no había guardias enemigos en la zona y las tropas pudieron avanzar sin más lucha que la librada contra los elementos. 

La vanguardia de Werth llegó con las últimas horas de oscuridad a Tuttlingen. Todavía protegido por el bosque ordenó a los dragones del coronel Wolf tomar la artillería, la cual se encontraba en el cementerio de la ciudad. El resto de su fuerza debía avanzar lo más rápido posible y acabar con el enemigo haciendo el menor ruido posible. Los franceses aún dormían cuando la caballería bávara cayó sobre ellos. El cometido resultó más fácil de lo esperado y ni siquiera tuvieron que disparar, bastó con la espadas para acabar con la guardia que custodiaba la artillería francesa. 

Ahora Werth se dirigió a toda prisa a la ciudad con la intención de tomarla igual que el cementerio, pero algunos franceses que lograron escapar del primer ataque dieron la voz de alarma y las tropas franco-weimarianas de Tuttlingen corrieron a sus puestos de combate. Los hombres de Werth se aprestaron a rodear la ciudad, mientras que desde los muros de la misma los hombres de Rantzau disparaban sus mosquetes. Algunas fuerzas lograron escapar de la ciudad a través del Danubio para tratar de reunirse con las fuerzas de Rosen en Mülheim an der Donau. 

Mientras tanto el grueso del ejército bávaro llegó a Tuttlingen. Mercy ordenó al general Friedrich von Holtz tomar el castillo de Honburg, algo que hizo sin demasiadas dificultades. Por su parte las fuerzas de Werth disparaban los cañones capturados a los franceses contra los muros de la ciudad, pero Josias Rantzau confiaba en aguantar hasta que llegase el socorro desde Mülheim y Möhringen. Las fuerzas católicas se empeñaron eficazmente en bloquear la ciudad por ambos márgenes del río Danubio. Ahora la clave de la batalla estaba en rodear completamente la ciudad y evitar su posible socorro, y el duque de Lorena ordenó levantar fortificaciones a lo largo de toda la línea de circunvalación. 

El campamento franco-weimariano de Mülheim convulsionó al enterarse del ataque católico. Rosen ordenó a sus hombres partir de inmediato y socorrer la ciudad. Las prisas le hicieron partir con tan solo 2.000 hombres entre infantes y jinetes, y avanzar por la margen izquierda del Danubio. La ruta desde Mülheim estaba cubierta por los imperiales de Hatzfeldt, aunque una fuerza de 3.000 hombres bajo el mando del coronel Gaspard von Mercy, hermano pequeño del general bávaro, controlaba precisamente esa ruta. 

Las primeras luces de la mañana asomaban entre una espesa niebla cuando Rosen y sus hombres se vieron sorprendidos por la fuerza bávara de Gaspard. Los mosqueteros de éste se cebaron con los sorprendidos franceses y weimarianos que no esperaban encontrarse a nadie en esa ruta. El fuego bávaro desarboló el avance de Rosen y los jinetes de Gaspard se metieron entre sus filas sembrando el pánico y llenando el campo de cadáveres. Por si esto no fuera bastante diversas compañías de caballos de Hatzfeldt cruzaron el Danubio para ayudar a los bávaros, ya de por sí en una ventajosa posición por el ataque sorpresa sobre los hombres de Rosen. 

La fuerza franco-weimariana se vino abajo completamente y Rosen, con unos pocos jinetes de su estado mayor, huyó a toda prisa hacia Rottweil para salvar su pellejo, dejando a su infantería y a algunas pocas unidades de jinetes abandonadas a su suerte. Aprovechando el desplome francés, las fuerzas católicas continuaron su avance hacia Mülheim an der Donau, donde aún quedaban fuerzas enemigas rezagadas que trataban de concentrarse para socorrer Tuttlingen. El regimiento de caballería del coronel Spork y el de dragones de Wolf fueron los primeros en llegar a la villa, empleándose a fondo en acabar con la pobre defensa ofrecida por los franceses y bernardinos. 

La matanza en Mülheim se consumaba al mismo tiempo que Werth avanzaba hacia el suroeste desde Tuttlingen en dirección a Möhringen, donde se concentraba el grueso del ejército de Rantzau a las órdenes del barón de Vitry. Werth cabalgó al frente de algo más de 2.000 jinetes mientras que Vitry formaba a toda prisa a sus hombres para marchar a socorrer Tuttlingen; en vanguardia se encontraba el famoso regimiento francés de infantería de Mazarino, a las órdenes del marqués de Saint-Germain. Werth esperaba oculto con una parte de sus hombres en el bosque que separaba ambas ciudades y los incautos franceses pasaron entre sus filas cayendo en una emboscada. 

En el momento preciso el coronel bávaro dio la orden de atacar sembrando el pánico entre las fuerzas de Saint-Germain, quienes emprendieron la huida precipitada hacia atrás, en busca de la protección del ejército de Vitry. Pero para llegar hasta allí tenían que cruzar un puente sobre el Danubio y ese punto se convirtió en una ratonera de la que no habría salida, ya que en él convergieron los que huían del ataque católico con la vanguardia del grueso del ejército francés, apelotonándose y siendo presa fácil de los caballos bávaros, más aún cuando por el flanco izquierdo francés apareció el resto de la fuerza de Werth que desataron un infierno con el fuego de sus pistolas. 

Carga de los jinetes de Werth 

Vitry luchaba por contener a sus hombres cuando hicieron aparición los infantes bávaros de Franz von Mercy. En ese momento el general francés entendió que la única opción que le quedaba era regresar a Möringen y tratar de contener a los católicos allí, de tal modo que Josias Rantzau pudiera resistir el ataque sobre Tuttlingen. El margrave de Baden-Durlach, consejero principal de Vitry, recomendó una retirada táctica y de esta forma salvar el grueso del ejército francés, pero el general francés no quiso ni hablar de tal cosa; debían resistir a toda costa en el interior de la ciudad. 

Werth y Mercy rodearon rápidamente Möhringen y comenzaron el asedio de la plaza, interceptando a cuantos hombres intentaban huir de aquella ratonera. Vitry estaba perdido pero lo único que le importaba era salvar su honor. De esta forma en todos los accesos a la villa situó barricadas y destacamentos y se preparó para una defensa larga y penosa tras los muros de la ciudad. Werth trató sin éxito lanzar un ataque contra las posiciones franco-weimarianas pero fue rechazado brillantemente por éstas, de tal forma que el coronel bávaro ordenó que le trajeran refuerzos y cañones. En Möhringen se decidiría la batalla. 

Ya por la tarde llegaron varios cañones y tropas del duque de Lorena, ofreciendo a los franceses una rendición honrosa. Vitry se negó con estas valientes palabras: "que antes entregaría su espada al demonio que no rendirse y perder la honra y las banderas que su Rey le había confiado defender con la vida y la de sus hijos sus soldados", como atestiguó Lope de Zancada. La noche caía y ambos ejércitos se prepararon para descansar, aunque el coronel Pontis, jefe del regimiento de La Reina, al frente de un centenar de hombres y amparado en la oscuridad, logró capturar la iglesia de la plaza, donde formarían un nuevo frente de resistencia. 

En Tuttlingen la situación se tornaba desesperada ya que Rantzau se estaba quedando sin municiones y solo podía confiar en un pronto socorro desde Mülheim o Möhringen. El duque de Lorena, conocedor de la mala situación del ejército franco-weimariano, exigió una rendición incondicional a Rantzau, algo que éste no aceptó con la esperanza de resistir hasta que Rosen o Vitry llegasen, mas esto nunca iba a suceder. Mülheim había caído, con Rosen en fuga hacia Rottweil, y Hatzfeldt así se lo confirmó al duque en plena noche; los muertos del ejército de Rosen se contaban por centenares, al igual que los prisioneros y los desertores, literalmente no existía ningún ejército francés en Mülheim, y se habían capturada todas sus armas, bagajes, dineros y municiones. 

Por su parte en Möhringen la situación no era mucho mejor que en Tuttlingen, ya que el duque había enviado nuevas fuerzas de su ejército español de Alsacia y más cañones. Al amanecer del día 25 comenzó la lucha por el control de la iglesia, lugar estratégico desde los franceses habían causado importantes daños durante la noche. De este modo se logró tomar al asalto y concentrarse en batir los muros de la plaza. Werth recibió noticias de un emisario del duque de Lorena: más tropas estaban en camino para ayudarle ya que Tuttlingen había caído. 

Efectivamente a primera hora de la mañana los católicos comenzaron a abrir fuego y sus cañones hicieron brecha en las murallas de Tuttlingen, era evidente que todo se había perdido para Rantzau. Cuando el general francés vio que españoles e imperiales se preparaban para el asalto ofreció la rendición. No quiso el duque de Lorena, aunque motivos no le faltaban, ser excesivamente duro con el enemigo; ler permitió salir con sus banderas aunque desarmados, y los oficiales podrían llevar sus espadas aunque no sus monturas, y los bagajes, dineros y municiones se quedarían en posesión de los vencedores. Rantzau aceptó sin dilación. 

Espoleado por tal éxito Werth concentró el fuego de sus cañones sobre una parte de la muralla y logró abrir brecha. De este modo envió emisarios para ofrecer una rendición y esta vez Vitry aceptó, intuyendo que nadie vendría a sus rescate y que serían presa fácil para las fuerzas bávaras e hispanas. Todo había acabado para el Ejército Francés de Alemania, y los defensores de Möhringen salían de la plaza sin sus banderas y estandartes, que fueron entregados a los vencedores, en dirección a Tuttlingen. Allí se concentraron todos los prisioneros y a los oficiales se les ofreció un cortés trato, como era la costumbre de la época. 

El ejército franco-weimariano dejó de existir. 7.000 de sus hombres fueron hechos prisioneros, casi 3.000 murieron y el resto fue herido o desertó. Se apresó a Rantzau, a cinco mariscales, tres generales, y más de 300 oficiales. Se capturaron más de 70 banderas y estandartes, 16 piezas de artillería, toda su munición, bagajes, y dineros, que ascendían a más de 100.000 táleros. Por su parte las bajas católicas fueron bastante exiguas, ascendiendo a entre 600 y 1.000 el número total de muertos y heridos.  

El 27 de noviembre el duque de Lorena ordenó marchar sobre Rottweil y tomarla. La plaza estaba defendida por el coronel Taupadel y por Federico de Württemberg, quienes contaban con casi 2.000 hombres para tal tarea. Cuando éstos vieron llegar a las fuerzas católicas solicitaron ayuda inmediata al cardenal Mazarino, pero Francia era incapaz de armar un ejército en pleno invierno y menos aún tras el desgaste económico que había sufrido ese año. Hatzfeldt y von Mercy se prepararon para un asedio que debía ser lo más corto posible, ya que el rigor del invierno desharía su ejército. 

De esta forma concentraron sus baterías artilleras en un punto concreto de los fuertes muros de Rottweil y lograron abrir brecha el 18 de diciembre, rindiéndose la ciudad al día siguiente, tras ofrecer a su guarnición pasarse al ejército católico y a los oficiales integrarse en su ejército o esperar en prisión a que se pagase un rescate por ellos. De esta forma acababa la campaña de Tuttlingen y el año 1643. En Francia estas derrotas fueron convenientemente ocultadas a la opinión pública, mientras que se explotaba al máximo el éxito de Rocroi. Su propaganda se acabó imponiendo al igual que finalmente su ejército y su hegemonía en Europa, pero al menos en Tuttlingen fueron ampliamente derrotados. 

Carga sobre Tuttlingen, por Dariusz Bufnal

 
Soldados españoles en Tuttlingen. Dariusz Bufnal

Franz von Mercy

Melchior von Hatzfeldt

Josias Rantzau












3 comentarios:

  1. Pero lo que se dice españoles, pocos, ninguna unidad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Participó parte del ejército de Alsacia, pero no tuvieron un gran protagonismo, ya que la mayor parte de su trabajo fue hacer labores de asedio. El peso de la batalla lo llevaron las tropas de Johann von Werth.

      Eliminar
    2. Participó parte del ejército de Alsacia, pero no tuvieron un gran protagonismo, ya que la mayor parte de su trabajo fue hacer labores de asedio. El peso de la batalla lo llevaron las tropas de Johann von Werth.

      Eliminar

Etiquetas

Achilles (1) Agustín de Cepeda (1) Agustín íñiguez (3) Aldringer (5) Alejandro Arroyo (1) Alejandro Farnesio (17) Alejandro O'Reilly (1) Alexander (1) Alfonso de Ávalos (2) Alí Bajá (1) Almagro (1) Alonso de Alvarado (1) Alonso de Bazán (3) Alonso de Córdoba (1) Alonso de Pimentel y Zúñiga (1) Alonso de Sotomayor (1) Alonso Martín (1) Alonso Pita da Veiga (2) Álvar Núñez Cabeza de Vaca (1) Álvaro de Bazán (9) Álvaro de Sande (7) Ambrosio de Spínola (12) Anastagi (1) Andrea Doria (6) Andrés de Urdaneta (3) Anhalt (1) Antonio Barceló (1) Antonio de Leyva (3) Antonio de Montesinos (1) Antonio de Oquendo (5) Antonio Salgado (1) Arcabucero (2) archiduque Alberto de Austria (6) Armada (1) Armamento (1) Aumont (1) aztecas (1) Balanzón (3) Barbarroja (2) Bartolomé de las Casas (1) Batallas (50) Batallas Navales (24) Beltrán de la Cueva (1) Bergh (3) Bernardino de Avellaneda (1) Bernardino de Mendoza (5) Bernardo de Gálvez (2) Blas de Lezo (1) Boabdil (1) Brunswick (5) Bucquoy (3) Calmecahua (1) Camino Español (8) Campañas de Osuna en Sicilia (3) Capitana (1) Cardenal Cisneros (1) Cardenal Infante (6) Carlos Coloma (5) Carlos de Ibarra (2) Carlos de Lannoy (2) Carlos I (26) Carlos II (1) Carlos III (5) Carlos IV (1) Carlos Padilla (1) Carlos V (11) Carlos VII (1) Carlos VIII (1) Castel-Rodrigo (2) César Borgia (1) Churruca (1) Cisneros (1) Collalto (1) Colloredo (3) conde de Anholt (1) Conde de Bayolo (1) conde de Brouay (1) conde de Floridablanca (2) conde de Fuentes (2) Conde de Leicester (1) conde de Marsin (1) conde de Monterrey (1) conde de Peñalva (1) conde de Tilly (6) conde de Vimioso (1) Conde-duque de Olivares (5) Conquistadores (9) Corneille Joll (1) Coselete (1) Cosme Álvarez (1) Cristian IV (1) Cristóbal Colón (2) Cristóbal de Eraso (2) Cristóbal de Mondragón (18) Cristóbal de Olid (1) Cristóbal Lechuga (3) Cromwell (1) D'Allegre (1) De Court (1) Díaz de Pineda (1) Diego Colón (3) Diego Dávila (1) Diego de Almagro (1) Diego de Mendoza (1) Diego de Quiñones (1) Diego García de Paredes (3) Diego Velázquez (1) Dragut Reis (1) Drake (5) Duque de Alba (25) Duque de Alburquerque (4) Duque de Cléveris (1) Duque de Enghien (1) Duque de Feria (2) Duque de Guisa (2) Duque de Lerma (2) duque de Lorena (1) Duque de Medina Sidonia (1) Duque de Osuna (4) duque de Saboya (4) Duque de Urbino (1) Edward Vernon (1) Egmont (4) El Gran Capitán (13) El Gran Condé (3) Enrique II (2) Enrique III de Valois (1) Enrique IV (2) Enrique Olivares (1) Enrique VIII (4) Ernesto de Mansfeld (9) Escaño (1) España en la Guerra de los 30 años (11) Fadrique Álvarez de Toledo (1) Fadrique de Toledo (4) Federico de Spínola (1) Federico el Palatino (5) Felipe el Hermoso (1) Felipe II (35) Felipe III (12) Felipe IV (9) Felipe Strozzi (2) Felipe V (3) Fernández de Córdoba (9) Fernández de Enciso (1) Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel (1) Fernando de Andrade (2) Fernando de Magallanes (2) Fernando el Católico (8) Fernando Girón de Salcedo (1) Fernando I (1) Fernando VI (1) Fernando VII (1) Ferrante Gonzaga (3) Filiberto de Saboya (1) Franc (1) Francisco Coloma (1) Francisco de Acevedo (1) Francisco de Bobadilla (6) Francisco de Ibarra (2) Francisco de Medina (1) Francisco de Melo (3) Francisco de Mendoza (2) Francisco de Meneses (1) Francisco de Orellana (2) Francisco de Quevedo (1) Francisco de Rivera (3) Francisco de Saavedra (1) Francisco de Sarmiento (4) Francisco de Valdés (1) Francisco de Vallecilla (1) Francisco de Zanoguera (1) Francisco I (5) Francisco Menéndez (1) Francisco Pizarro (3) Francisco Sforza (1) Francisco Valdés (1) Francisco Verdugo (6) Francisco Vivero (1) Fray Gaspar de Carbajal (1) Galeón de Manila (2) Galveston (1) Gambacorta (1) García de Toledo (5) Garcíes (1) Georg von Frundsberg (4) George Clifford (1) George Pocock (1) George Walker (1) George Washington (1) Glorioso (1) Gonzalo de Bracamonte (4) Gonzalo de Córdoba (1) Gonzalo de Ronquillo (1) Gonzalo Pizarro (2) Gran Sitio de Malta (3) Grande y Felicísima Armada (3) Gravina (1) Guardas de Castilla (1) Guébriant (2) Guerra anglo-española (6) Guerra de Colonia (1) Guerra de Devolución (2) Guerra de Esmalcalda (2) Guerra de Independencia norteamericana (2) Guerra de la Valtelina (1) Guerra de los 30 años (16) Guerra de los 7 años (2) Guerra de los 80 años (28) Guerra de Nápoles (5) Guerra del Arauco (1) Guerra del Asiento (4) Guerra del Monferrato (2) Guerra del Palatinado (6) Guerras Italianas (11) Guerreros (19) Guillermo de Orange (13) Guillermo Verdugo (5) Gustavo Adolfo (3) Gutierre de Cetina (1) Gutiérrez de Otero (1) Hasán Bajá (1) Hatzfeldt (2) Hawkins (1) Hernán Cortés (1) Hernando Colón (1) Hernando de Acosta (2) Herreruelo (1) Horn (6) Hugo de Cardona (2) Hugo de Moncada (1) Inés de Ben (1) Infantería de Marina (1) Isabel Clara Eugenia (2) Isabel de Avis (1) Isabel I (7) Isabel la Católica (3) Isemburg (4) Jacinto Vera (1) Jacobo I (1) Jean de Beck (3) Jean de la Valette (3) Jeireddín Barbarroja (1) Jenkins (1) Jerónimo Agustín (2) Jervis (3) John Montagu (1) John Norreys (7) José de Córdoba (1) José de Irazábal (1) José de Mazarredo (3) José de Urrutia (1) Juan Andrea Doria (1) Juan Bravo de Laguna (3) Juan de Austria (5) Juan de Cardona (2) Juan de la Cerda (1) Juan de la Cosa (1) Juan de Lezcano (4) Juan de Oznayo (1) Juan de Prado Malleza (1) Juan de Urbieta (1) Juan del Águila (5) Juan Díaz de Solís (1) Juan Gutiérrez de Garibay (1) Juan II de Aragón (1) Juan II de Castilla (1) Juan II de Portugal (1) Juan José de Austria (1) Juan José Navarro (1) Juan Martín de Recalde (2) Juan Pablo de Carrión (1) Juan Pacheco (1) Juan Pérez de Azcue (1) Juan Pérez de Peralta (1) Juan Ronquillo (1) Juan Sebastián Elcano (2) Juan Varela (1) Juana de Castilla (1) Juana la Beltraneja (1) Julián Romero (14) Justino de Nassau (2) La Ferté (1) La Meilleraye (1) Lala Mustafá (1) Lamboy (1) Lautrec (1) Lázaro de Eguiguren (1) León Fandiño (1) Lepanto (1) Lestock (1) Leyenda Negra (1) Leyes de Burgos (1) Liga de Esmalcalda (6) Liga Santa (2) Lope de Figueroa (9) Lope de Hoces (1) Lope de Vega (1) López de Acuña (1) Lorenzo Ugalde de Orellana (1) Luis de Armagnac (4) Luis de Carvajal (1) Luis de Córdova (1) Luis de Nassau (3) Luis de Requesens (5) Luis Fajardo (2) Luis Vicente de Velasco (1) Luis XIII (4) Luis XIV (3) Luis XV (1) Maarten Schenck (1) Maarten Tromp (1) Mansfeld (1) Manuel de Montiano (1) Manuel Filiberto (3) Manuel Ponce de Léon (1) Marcos Aramburu (1) Margarita de Parma (3) María de Estrada (1) María Pita (1) María Tudor (1) Marlborough (2) marqués de Hinojosa (1) Marqués de Leganés (4) Marqués de Pescara (2) Marqués del Vasto (8) Marradas (3) Martín de Córdoba (1) Martín de Eguiluz (1) Martín de Padilla (1) Martín Zamudio (1) Mathews (1) Matías de Alburquerque (1) Matthew Buckle (1) Matthias Gallas (8) Mauricio de Nassau (5) Maximiliano de Egmont (1) Mazarino (1) Melchor de Robles (3) Mercader (1) Mercedes (1) Mercy (1) Miguel de Ambulodi (1) Miguel de la Horna (2) Miguel de Oquendo (2) Miguel López de Legazpi (2) Moctezuma (1) monte Aldabe (1) Montmorency (1) Mosquetero (2) Mustafá Bajá (1) Namur (1) Napoleón (1) Nelson (2) Octavio de Aragón (1) Oglethorpe (1) Orden de Malta (4) Orden de Santiago (6) Pánfilo de Narváez (2) Pappenheim (4) Paz de Cateu-Cambrésis (2) Pedro de Alvarado (2) Pedro de La Gasca (1) Pedro de Paz (1) Pedro de Toledo (1) Pedro de Ursúa (1) Pedro de Valdivia (1) Pedro Ernesto de Mansfeld (1) Pedro González de Castejón (1) Pedro Mesía de la Cerda (1) Pedro Navarro (1) Pedro Téllez de Guzmán (1) Pialí Bajá (2) Piccolomini (3) Pío V (1) Piquero (2) Pompeo Giustiniano (2) príncipe de Condé (1) Príncipe de Ligné (1) Prior de Crato (6) Próspero Colonna (5) Rantzau (3) Real Felipe (1) Reyes Católicos (12) Richard Greenville (1) Richelieu (5) Rodrigo de Orozco (2) Rowley (1) Rui Faleiro (1) San Fulgencio (1) San Giuseppe (1) San Ildefonso (1) Sancho Dávila (11) Sancho de Londoño (7) Sancho de Luna (2) Santísima Trinidad (1) Sebastián de Benalcázar (1) Sebastián López (1) señor de Aubigny (2) Sirot (1) Sitio de Malta (1) Solimán (2) Spielbergen (1) Tassis (3) Taupadel (1) Tay Fusa (1) Tercio de Ávila (1) Tercio de Cárdenas (1) Tercio de Castelnuovo (2) Tercio de Cerdeña (5) Tercio de Fuenclara (1) Tercio de Galeras (1) Tercio de Idiáquez (1) Tercio de Lombardía (10) Tercio de Lope de Figueroa (2) Tercio de Nápoles (7) Tercio de Saboya (5) Tercio de Sicilia (11) Tercio de Toralto (1) Tercio de Torrecusa (1) Tercio de Valdés (1) Tercio de Zamora (2) Tercios (8) Tercios Embarcados (1) Tercios Viejos (6) Teseus (1) Thermes (1) Thomas Howard (1) tlaxcaltecas (1) Toisón de Oro (2) Torquemada (1) Torstensson (1) Tratado de Aranjuez (1) Tratado de París (1) Turco (1) Turenne (2) Tuttlingen (1) Ulij Alí (1) Unión de Arras (3) Unión de Utrecht (3) Vasco de Gama (1) Vasco Núñez de Balboa (1) Velandia (1) Vicente González-Valor (1) Vicente Yáñez Pinzón (3) vizconde de Turenne (1) Wallenstein (4) Werth (2) William Monson (1) William Penn (1)