Batalla de Pavía

Mostrando entradas con la etiqueta Alejandro Farnesio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alejandro Farnesio. Mostrar todas las entradas

Las Campañas de Farnesio en Flandes. De Lochem a Ypres

 


Tras la toma de Oudenaarde, el 5 de julio de 1582, a Farnesio le llegó la noticia, a través de un capitán escocés al servicio del de Orange, que la villa de Lier, a unos 15 kilómetros al sureste de Amberes, tenía pensado entregarse a los realistas, por lo que el de Parma encargó a Matteo Corvini la tarea, y el 2 de agosto la villa se entregó a las tropas que este llevaba. La toma de esta villa fue de capital importancia "por estar tan cerca de la de Amberes, Malinas y Bruselas les sirvió de gran padrastro, porque las corría sus contornos y servían que no se diesen la mano las unas a las otras tan a su salvo como lo hacían antes". La pérdida de Lier, a la vista de Amberes, causó una merma importante en la confianza que los rebeldes habían depositado en el duque de Anjou.

Por su parte, en el Brabante, el ejército realista sufrió un contratiempo importante. Farnesio había ordenado a sus hombres que tomasen la ciudad de Diest al asalto, por lo que amparados en la noche las tropas, usando escalas, accedieron al interior de la villa. Para su desgracia, los soldados rebeldes estaban alertados de las intenciones hispánicas, por lo que les tendieron una trampa y acabaron con todos los infantes que habían accedido sin esperar a que llegase el grueso de la fuerza, que incluía las fuerzas de caballería. 

Ese verano, Felipe II había ordenado la marcha a Flandes de 4.000 españoles agrupados en dos tercios, el de Pedro de Paz, antiguo de Sicilia con el que Julián Romero fue a Flandes en 1567, y el de Cristóbal de Mondragón, antiguo de Lombardía que también acompañó al Gran duque de Alba a los Países Bajos de la mano de Sancho de Londoño. También envió el rey 900.000 escudos y 4.000 infantes italianos agrupados en otros dos tercios: el napolitano de Mario Carduini, y el lombardo de Camillo delli Monti, ambos levantados ese mismo año. Todo ello acompañado de caballería española bajo el mando del castellano Antonio Olivera. Con este vital refuerzo del "nervio" del ejército y la recluta hecha por Farnesio de tropas alemanas y borgoñonas, el príncipe de Parma se sentía en disposición de continuar con la ofensiva contra los rebeldes. 

Las Campañas de Farnesio en Flandes. De Maastricht a Oudenaarde



La toma de Maastricht había convertido a Alejandro Farnesio ya en una leyenda militar. El joven príncipe se había ganado a pulso una fama de concienzudo y valiente general, capaz de superar cualquier obstáculo que se le pusiese por delante, por muy difícil que pudiera ser. Pero justo en el momento en que más debería estar saboreando la importante victoria obtenida, Farnesio se encontraba debatiéndose entre la vida y la muerte debido a unas fiebres contraídas durante el asedio de la ciudad. De hecho, no fue hasta finales de julio cuando su estado de saludo mejoró, pudiendo hacer su entrada en Maastricht casi un mes después de rendirla.

Al éxito diplomático de la Unión de Arras le había seguido el militar, pero aún así Farnesio parecía no contar con la total confianza del monarca ya que, cuando según lo acordado en el tratado hubo de nombrarse un nuevo gobernador para los Países Bajos, éste otorgó el cargo a Margarita de Parma, la madre de Alejandro. El 8 de marzo de 1580 recibió la hermana del rey sus instrucciones y partió hacia Flandes, escribiendo desde Luxemburgo a su hijo diciéndole que esperaba que se encargase del ejército y la auxiliase como gobernadora. Farnesio lo rechazó, considerando, tal vez, que ese no era el puesto que le correspondería a alguien que había pacificado Flandes y había tomado Maastricht. 

El 12 de agosto de 1580 se encontraron al final Alejandro y su madre, quien estaba acompañada de la hija mayor del primero, de 12 años de edad. Farnesio se negó a compartir el poder y así se lo hizo saber tanto a su madre como a los secretarios reales Granvela e Idiáquez. Era evidente que se había generado una crisis que amenazaba con llevarse por delante todo lo conseguido desde que Juan de Austria se viese contra las cuerdas, por lo que Margarita escribió a Felipe II, su hermano, indicándole que renunciaba al gobierno. A su vez, el Consejo de Estado de los Países Bajos tenía claro que era Farnesio quien debía gobernar aquel país, y así se lo pidió a finales de octubre. 

El Asedio de Grave y la toma de Venlo


Tras la liberación de los infantes españoles de Francisco Arias de Bobadilla en Bommel, suceso popularmente conocido como el Milagro de Empel, Alejandro Farnesio ordenó al señor de Haupetena dirigirse contra la plaza de Nuis, en Groninga, mientras que el conde Carlos de Mansfeld, hijo de Pedro Ernesto de Mansfeld, debía marchar contra la plaza de Grave, donde ya se habían emplazado una serie de fuertes de cara a plantar asedio. 

Grave se encontraba en el Brabante Septentrional, a unos 30 kilómetros al noreste de Bolduque. El Tercio de Juan del Águila, junto con 7 compañías de los demás tercios, se había adelantado y se encontraba acampado en Herpen, a poca distancia al oeste de Grave, y el 3 de enero de 1586 partió desde allí con dirección a la villa de Mill, al sur de Grave siguiendo la ruta hacia la plaza de Venlo. Inmediatamente se pusieron manos a la obra, levantando un fuerte y emplazando los cañones para tirar sobre Grave. Mansfeld, que también se había puesto en movimiento, situó su cuartel general en el castillo de Oss, a medio camino entre Bolduque y Grave, y en el que se hallaba el tercio de Camilo Capezucca. Al poco de llegar pudo comprobar que los rebeldes holandeses habían construido un fuerte a las afueras de Grave, por lo que mandó a varios de sus hombres ir a Bolduque a por 3 cañones con los que batirlo para poder centrarse sin problemas en las labores de asedio. 

El invierno estaba siendo especialmente duro ese año, por lo que Mansfeld, una vez terminados los fuertes para un futuro asedio, ordenó al ejército invernar en sus cuarteles. El Tercio de Juan del Águila lo hizo en el ducado de Tréveris, tras dejar guarnición en Rondveld, cortando así las comunicaciones entre Grave y Venlo; los italianos se repartieron por todo el Limburgo, mientras que Mansfeld se quedó por los fuertes junto a Grave y Mondragón se instaló en Roermond. A su vez, el coronel Francisco Verdugo había partido junto a Juan Bautista Tassis para tomar posiciones al norte de Grave, en las cercanías de la villa de Arnhem, donde se divide el río Ijssel del Rin. Durante la construcción de un fuerte sobre esa plaza, no fueron pocas las escaramuzas libradas por los realistas contra los rebeldes, destacando la protagonizada por Aníbal Gonzaga con su compañía de caballos, en la que logró acabar con la vida del conde de Solms, a la sazón, gobernador rebelde de Zelanda. 

Las Campañas de Farnesio en Flandes. De Gembloux a Maastricht

 


Habían transcurrido ya seis años desde la gran victoria católica contra el Turco en la Batalla de Lepanto y el ardor guerrero de Alejandro Farnesio se volvía cada vez más difícil de contener, más aún tras la muerte de su mujer, María de Portugal, princesa de Parma. El joven príncipe ardía en deseos de acompañar a su tío don Juan de Austria, que había sido nombrado gobernador de los Países Bajos, y ayudarle en la complicada situación en la que se encontraba. Don Juan había tenido que huir de Bruselas el 13 de junio de 1577, ante las graves informaciones de un complot para asesinarle, y hacerse con el castillo de Namur, donde se refugiaría con los que aún le eran leales. El 15 de agosto don Juan, en una emotiva carta, solicitó el regreso de los soldados españoles, que habían abandonado los Países Bajos en virtud de los acuerdos alcanzados en la Paz de Gante y el Edicto Perpetuo. De igual forma, solicitó la llegada de su querido sobrino, Alejandro Farnesio. 

Unas semanas antes, el 30 de junio, y con su esposa recién fallecida, Farnesio solicitó al rey que le emplease en algún "servicio". Tenía en mente el de Parma acudir a Flandes o embarcarse en la aventura que el rey Sebastián I de Portugal preparaba: la conquista del norte de África. Pero don Juan le reclamaba ante el rey Felipe II, y el 29 de agosto escribió a Farnesio solicitando que acudiese a Flandes a la mayor brevedad posible. Geoffrey Parker en su obra Felipe II, la biografía definitiva, apunta que en reunión del Consejo de Estado, el consejero Quiroga indicó al rey que "el príncipe de Parma estarían bien con el señor don Juan y podría ayudarle mucho", y además expuso el argumento que acabó de convencer al rey: "y lo que más importa es que si el señor don Juan faltas, no quedaría aquello desamparado como cuando murió el comendador mayor (Luis de Requesens), que ha sido la causa de venir a estos términos". 

La situación en Flandes era crítica, tal es así, que don Juan había escrito el 15 de agosto una sentida carta en la que reclamaba la vuelta urgente de los infantes españoles. "A los magníficos, amados, y amigos míos, los capitanes y soldados de la mía infantería española que salió de los Estados de Flandes [...] Venid pues, amigos míos, mirad que no solo aguardo yo, sino también las iglesias, monasterios, religiosos y católicos cristianos, que tienen a su enemigo presente, con el cuchillo en la mano, y no os detenga el interés de lo mucho o poco que se os dejaré de pagar, pues será cosa muy ajena de vuestro valor preferir eso, que es miseria, a una ocasión donde con servir tanto a Dios y a S. M. podréis acrecentar la fama de vuestras hazañas, ganando perpetuo nombre de defensores de la fe". Y concluía don Juan con una última arenga: "a todos ruego que vengáis con la menor ropa y bagaje que pudiereis, que llegados acá no os faltarán de vuestros enemigos".

Asedio de Tournai

 


El 30 de noviembre de 1581, festividad de San Andrés, las tropas hispánicas de Alejandro Farnesio entraban triunfantes en la ciudad de Tournai, tras un asedio que había durado casi dos meses y que había concluido con la entrega de la plaza para evitar el asalto y posterior saqueo de la misma.

El gobernador de la Países Bajos, Alejandro Farnesio, tras lograr firmar la Unión de Arras con las provincias católicas del sur, se había empeñado en una campaña de recuperación de todas las plazas que habían caído en manos de los rebeldes, poniendo así fin a las matanzas y persecuciones que sufrían los católicos desde que, en 1577, se hicieran con buena parte del territorio de los Países Bajos. De esta manera, y tras la exitosa toma de Amberes en junio de 1579, siguió con su campaña. Los siguientes meses supusieron la expansión de las tropas católicas de la mano del futuro duque de Parma, por lo que Guillermo de Orange, alarmado por el cariz que tomaban los acontecimientos, maniobró políticamente para tratar de atraer a Francia a su lado en la Guerra de los Ochenta Años, rompiendo definitivamente su compromiso con el archiduque Matías de Austria, a quien había utilizado en sus ambiciones políticas. 

Guillermo, pues,  había entablado conversaciones con Francisco, duque de Alençon y de Anjou, para que éste ocupara el trono de las Provincias Unidas. Las negociaciones fructificaron y el 29 de septiembre de 1580 se firmaba el tratado de Plessis les Tours. Guillermo pretendía de esta forma forzar a España a reconocer la independencia de estos territorios que ahora tendrían un nuevo rey, si no quería verse abocado a una guerra con Francia. Las intenciones de Guillermo eran claras: el nuevo rey debía ser un títere en manos de los Estados Generales, por los que las limitaciones al poder real recogidas en el tratado levantaron las suspicacias del duque francés. No podía nombrar sucesor, las decisiones debían ser tomadas en conjunto con el Consejo de los Estados Generales, y tampoco comandaría el ejército, cargo que se reservaba Guillermo. 

El Socorro español de Irlanda. El camino a Kinsale (Parte I)

 


El 1 de octubre de 1601 el grueso de la flota española enviada por Felipe III para socorrer a los católicos irlandeses que luchaban contra Inglaterra en la Guerra de los Nueve Años, anclaba en el puerto de Kinsale, al sur de Inglaterra. La ayuda prometida desde España durante años llegaba al fin. 

Y es que desde los comienzos del reinado de Felipe II, Irlanda se constituyó como un escenario de interés para el monarca español, más aún con la intervención a favor del pueblo católico irlandés por parte de la Santa Sede. En Irlanda las tensiones entre los señores católicos de Irlanda y las autoridades inglesas presentes en la isla iban cada vez a más y la situación amenazaba con una revuelta contra el control extranjero. Los ingleses habían establecido a finales del siglo XV, en el este de la isla, una zona fortificada de una extensión de unos 30 kilómetros cuadrados llamada The Pale, o la Empalizada, un terreno llano y fértil entre los montes Wicklow al sur, y la ciudad de Dundalk, al norte, que permitía mantener una buena posición defensiva de guarniciones. 

Desde allí los ingleses trataban de extender su dominio a toda la isla. Y es que durante los siglos XIV y XV las rebeliones irlandesas, los brotes de peste negra, los asentamientos escoceses, y la Guerra de las Dos Rosas, habían dejado casi toda Irlanda en manos de los señores irlandeses que impusieron la cultura y la lengua gaélica irlandesa en sus territorios. Los ingleses se habían servido de uno de los clanes más poderosos de Irlanda para el control administrativo de la isla, los Fitzgerald, del condado de Kildare, pero en 1531 Enrique VIII eligió para el gobierno a los Butler, del condado de Oromond, lo que provocó la rebelión encabezada por Thomas Fitzgerald, X conde de Kildare, la cual fracasó y concluyó con la ejecución de su cabecilla. 

Guerreros: Bernardino de Mendoza


Hablar de Bernardino de Mendoza es hablar de un hombre total; fue un formidable militar, un excelente diplomático, sagaz espía, y avezado escritor y cronista al servicio de la monarquía española. Siempre en el ojo del huracán, su vida fue el fiel reflejo de la época dorada de España, aunque hoy en día su figura haya caído casi por completo, como es costumbre entre los grandes personajes de la historia patria, en el olvido.

Bernardino nació en 1540 en Guadalajara, en el seno de una noble familia que llegó a esas tierras desde Álava en la segunda mitad del siglo XIV de la mano de Pero González de Mendoza. Más tarde los Mendoza se convirtieron en condes de Coruña y vizcondes de Torija. Fue el décimo de los 19 hijos que tuvo el matrimonio entre Alonso Suárez de Mendoza, conde de Coruña, y Juana Jiménez de Cisneros, sobrina del poderoso cardenal Cisneros. El primogénito de la familia, Lorenzo Suárez de Mendoza, heredó el título, convirtiéndose en el IV conde de Coruña, y sirvió en los ejércitos de Carlos I y Felipe II, llegando a ser virrey de Nueva España. Otro hermano suyo, Antonio, llegó a ser gentilhombre de cámara de Felipe II, y su hermana viuda, Ana, fue institutriz de los infantes Don Diego y Don Felipe, hijos del rey. 

Bernardino de Mendoza pasó la típica infancia del segundón de noble cuna. Siguiendo los pasos de otros tantos Mendoza, estudió y se graduó como bachiller en Artes y Filosofía en la Universidad de Alcalá de Henares en 1556. Tiempo después se licenció y entró en el Colegio Mayor de San Ildefonso. Este hecho, unido a las influencias familiares y su gran inteligencia y capacidad, le abrieron las puertas para entrar al servicio del rey. De esta forma en 1562 decidió dar un giro a su vida y se alistó en los ejércitos de Felipe II. Tal y como él mismo relata en su gran obra Comentarios de lo sucedido en las Guerras de los Países Bajos, se estrenó en las armas en la defensa de Orán y Mazalquivir , en 1563, acudiendo con la flota de socorro en ayuda de los hermanos Córdoba.

Guerreros: Carlos Coloma de Saa


Nacido en 1566 en el castillo de la localidad alicantina de Elda, Carlos Coloma de Saa fue un destacado militar, historiador y diplomático español que sirvió con honor y distinción en los ejércitos de la monarquía española.

Era el cuarto hijo del conde de Elda, Juan Coloma y Cardona, nieto de quien fuese secretario del rey de Aragón, Juan II y de Fernando el Católico. Juan Coloma se había casado con la portuguesa Isabel de Saa, proveniente de una familia burguesa originaria de Aragón, a quien había conocido en la corte de María de Austria, hermana de Felipe II. De esta unión nació Carlos Coloma en el castillo de Elda, donde se había trasladado su familia. Tan solo cuatro años después, en 1570, su padre fue nombrado virrey de Cerdeña, cargo que desempeñaría hasta 1577, recibiendo el título de I marqués de Elda. 

Carlos Coloma comenzó su carrera militar a la edad de 14 años, alistándose en los ejércitos del Gran Duque de Alba para la invasión de Portugal. En 1584 se alistó en las galeras de Sicilia y apenas dos años después, cuando su padre muera en octubre de 1586, recibirá como herencia 500 ducados y una casa, poco pero algo típico de aquel entonces para los segundones de casas nobles. En 1588 Pedro de Tassis es nombrado veedor general del ejército de Flandes. Era familia lejana de Carlos Coloma, así que accedió a llevárselo como entretenido con una paga de 40 escudos en el ejército de Alejandro Farnesio.

Guerreros: Juan del Águila


El año 1545 fue testigo del nacimiento de uno de los más destacados y notables soldados de cuantos sirvieron en los ejércitos de la monarquía española; Juan del Águila nacía en Ávila y pasaría, por derecho propio, a la historia como maestre de campo de los tercios españoles.  

Era el cuarto hijo de una familia de la nobleza local y pasó su infancia en la villa abulense del Berraco. No siendo primogénito las opciones que tenía el joven Juan pasaban por los hábitos o las armas y, como se podría comprobar más adelante, tenía una especial aptitud para la guerra, por lo que decidió sentar plaza como soldado en la compañía de Gonzalo de Bracamonte cuando éste se encontraba reclutando infantes en Ávila para el ejército del rey Felipe II, allá por 1563.

Con 18 años pues, siguió la bandera de su capitán y se incorporó al Tercio Viejo de Cerdeña. No tardaría mucho Bracamonte en hacerse con los mandos del tercio. En 1564 era nombrado maestre del mismo y enviado al Peñón de Vélez de la Gomera. Era principios de septiembre y la expedición de 93 galeras y decenas de otras embarcaciones, comandada por García Álvarez de Toledo, se presentaba ante el inexpugnable refugio de piratas argelinos y otomanos y lo ocupaba, permaneciendo éste en poder español hasta nuestros días.

Los Tercios: Soldados y Empleos


Entre los soldados de los tercios de los ejércitos hispánicos podíamos encontrar desde primogénitos de grandes de España, pasando por segundones de casas nobles, caballeros, hidalgos, célebres escritores y por supuesto hombres humildes de toda condición y profesión. Fernando Martínez Laínez calcula que el veinticinco por ciento de los soldados de los tercios tenían derecho al "don", es decir, eran bachilleres o nobles. Esto, por supuesto, no tenía parangón con ningún otro ejército de cuantos campaban por Europa, donde era inconcebible que un noble combatiese a pie como infante, algo muy común entre los españoles. 

El proceso para entrar a formar parte de los tercios era bastante simple. Cuando se necesitaban soldados el rey mandaba designar capitanes que levantasen bandera, esto es, reclutasen gente. Los capitanes se escogían de entre los soldados veteranos que se habían ganado a pulso y por méritos propios la posibilidad de mandar una compañía. Para ello debían presentar ante el Consejo de Guerra sus papeles; éstos eran las cartas y certificados que sus mandos habían firmado y donde se les atribuían méritos, logros y acciones, y que todo soldado llevaba siempre encima. Una vez examinados los papeles por el Consejo, y si era merecedor del cargo, era nombrado capitán y el propio rey firmaba la patente. Este documento lo nombraba capitán, le asignaba un sueldo a él y a sus futuros hombres y le autorizaba a levantar bandera. 

El capitán se presentaba en una población y reclutaba gente de todo tipo; desde veteranos soldados que aspiraban al cargo de sargentos o cabos, así como hombres que tan solo buscaban un salario, o que aspiraban a alcanzar fama, gloria o fortuna. La única condición era que no fuesen ancianos, impedidos o menores de 20 años, aunque esto último muchas veces se incumplía. En la España del siglo XVI resultaba todo un espectáculo ver entrar a los capitanes en los pueblos, acompañados de sus ayudantes, tambor y pífanos lo que unido a las historias que circulaban sobre aventuras y riquezas, lo hacía especialmente atractivo a los ojos de los jóvenes de la población. Al nuevo soldado se le entregaba algo de dinero por adelantado, y vestido y calzado, así como el arma, que se le descontaba de su futura paga.

La Campaña de Frisia: La Batalla de Noordhorn


El 30 de septiembre de 1581 las tropas católicas comandadas por el coronel español Francisco Verdugo obtenían una aplastante victoria sobre los protestantes en la ciudad de Noordhorn, en la provincia de Groninga.

En 1580, con la Guerra de los 80 años en pleno auge, el conde de Rennenberg, Georg van Lalaing, gobernador de Frisia, se había pasado al bando español, entregando la provincia a los católicos. Situada al noroeste de los Países Bajos, la entrega de Frisia a los españoles abría un nuevo y peligroso frente en la retaguardia de los holandeses, pero también obligaba a los católicos a redoblar sus esfuerzos y enviar tropas lejos de sus líneas.

Los holandeses habían levantado un ejército bajo el mando de John Norreys, militar inglés al servicio de los protestantes de los Estados Generales. Éste había logrado levantar el asedio de Steenwijk, y se disponía, en el verano de 1581, a sitiar varias ciudades católicas, entre ellas la de Groninga, la más importante de las cercanas a Frisia.

El sitio de Neuss


El 27 de julio del año 1586, las tropas españolas de Alejandro Farnesio, tomaban la villa de Neuss al asalto, tras una enconada defensa de 3 semanas por parte de las tropas protestantes.

En el marco de la Guerra de los 80 años, un nuevo conflicto se había desatado en Alemania, en el Electorado de Colonia. El príncipe elector, Gebhard Truchsess von Waldburg, se convirtió al protestantismo. Según la Paz de Augsburgo, firmada en 1555 entre la protestante Liga Esmalcalda y Fernando I de Habsburgo, hermano del emperador Carlos V, los príncipes que se convertían a la religión protestante debían abdicar.

La reacción católica no se hizo esperar; el Papa Gregorio XIII excomulgó a Waldburg, y se eligió como nuevo arzobispo de Colonia a Ernesto de Baviera, príncipe de Lieja y Münster. El conflicto estalló a mediados de 1583 y la intervención de las fuerzas españolas de Alejandro Farnesio en 1586 acabaría decantando la guerra del lado católico.

Guerreros: El Coronel Francisco Verdugo


El 13 de marzo de 1537 nacía en Talavera de la Reina Francisco Verdugo. Hijo de carnicera y sin demasiadas oportunidades en el Toledo del siglo XVI, decidió enrolarse en la compañía que en 1556 se encontraba levantando el capitán Bernardino Martín de Ayala, por 1.500 maravedíes, apenas 4 escudos.

A partir de ahí, con 19 años, es donde comienza la andadura de uno de los militares más importantes de la historia de España. 

No tardaría en partir rumbo a Nápoles, donde quedó encuadrado en una compañía de arcabuceros perteneciente al afamado Tercio de Saboya. Tras el fallido intento de invasión francesa del Milanesado, el tercio, comandado por el maestre de campo Alonso de Navarrete, se dirigió a toda prisa rumbo a Flandes, para proteger las fronteras del imperio y amenazar el norte de Francia.

Allí se unieron a las tropas de Felipe II, dirigidas por el duque de Saboya, Manuel Filiberto, que invadieron la Champaña y la Picardía francesa para caer sobre San Quintín en 1557. Tuvo Verdugo una destacada actuación, distinguiéndose junto a su compañía en el apoyo a la carga de la caballería española dirigida por el conde de Egmond, y que acabaría deshaciendo los flancos franceses. El propio capitán Julián Romero le propuso para cobrar una ventaja de 8 escudos, algo poco frecuente entre soldados bisoños.

Batalla de Borgerhourt


El 2 de marzo de 1579 las fuerzas españolas, dirigidas por Alejandro Farnesio, príncipe de Parma, vencían a las tropas inglesas y francesas que apoyaban a los protestantes holandeses de la Unión de Utrecht, en la villa de Borgerhout.

Desde su nombramiento en el cargo de gobernador de los Países Bajos, tras la muerte de su tío Juan de Austria, Alejandro Farnesio, que había llegado a Flandes hacía menos de año y medio, había impulsado una extraordinaria labor diplomática y militar que llevó a la firma de la Unión de Arras, con la que las provincias del sur mostraban su compromiso de permanecer leales a la Corona Española.

Los Estados Generales, por su parte, firmaron la Unión de Utrecht el 23 de enero de 1579, ante la amenaza que suponía el imparable avance de las tropas de Farnesio. Bruselas estaba en serio peligro y los protestantes buscaron refugio en Amberes. El príncipe de Parma, a comienzos de año diseñó una estrategia de acoso y derribo contra los protestantes, que le llevó a tomar Weert y a derrotar a las temibles reiters alemanes de Juan Casimiro en Eindhoven y ponerlos en fuga. Entonces decidió sitiar la ciudad de Maastricht, su principal objetivo, de tal forma que quedase expedito el camino hacia la ansiada Amberes.

Por su parte, y dentro de dicha estrategia, el príncipe de Parma envió al coronel español Cristóbal de Mondragón con la misión de aislar los Países Bajos por el este, evitando que los protestantes alemanes pudieran socorrer a los holandeses, y tomando las importantes villas de Strelen, Erkelenz y Kerpen. De este modo Maastricht quedó completamente aislada por el norte y por el este. Por otro lado, los espías del gobernador le habían informado de la presencia de un contingente de selectas tropas de calvinistas franceses, junto a las inglesas y escocesas de John Norreys en la villa de Borgerhout.

Batalla de Gembloux


El 31 de enero de 1578 las tropas realistas, comandadas por don Juan de Austria y Alejandro Farnesio, se enfrentaron en Gembloux a los ejércitos de los Estados Generales de los Países Bajos, obteniendo una aplastante victoria que daría un notorio giro en el devenir de la guerra. 

Llevaba casi 10 años en marcha la Guerra de los Ochenta Años años. Atrás quedaban los inicios de la contienda con la victoria protestante en mayo de 1568 en Heiligerlee, y la posterior devolución del golpe por parte de los españoles en Jemmingen. La sustitución como gobernador de los Países Bajos del Duque de Alba por Luis de Requsens, no había logrado frenar las revueltas protestantes, que se recrudecían por momentos. Felipe II, angustiado por el cariz que tomaban los acontecimientos, resolvió nombrar gobernador, tras la muerte de Requesens en 1576, a su hermanastro Juan de Austria, confiando en que el "Héroe de Lepanto" pudiera hacerse con el control de la situación. Tras su llegada en noviembre de 1576, no perdió un segundo y comenzó a tender puentes con los protestantes.

En febrero de 1577, don Juan lograba firmar el conocido como "Edicto Perpetuo" en el cual aceptaba los acuerdos de la "Pacificación de Gante", por los que se declaraba la tolerancia religiosa en los Países Bajos, se realizaba una amnistía para los presos holandeses, se confirmaban y otorgaban nuevos privilegios a la nobleza y el clero protestante, se nombraba a Guillermo de Orange como Estatúder de Holanda y Zelanda, y se sacaban a las tropas extranjeras de los Países Bajos, incluyendo a los tercios españoles, en un plazo de 20 días. A cambio, los protestantes reconocían a Felipe II como su rey y a Juan de Austria como gobernador actuando en nombre de éste, y se comprometían a respetar a los católicos de sus territorios.

El Milagro de Empel


El 8 de diciembre de 1585 se producía la milagrosa salvación de los Tercios españoles en la isla de Bommel que se encontraban asediados por las tropas holandesas, gracias a la "mediación" de la Virgen de la Inmaculada Concepción.   

Inmersos en la Guerra de los Ochenta años, y tras tomar Amberes, las tropas españolas del conde Pedro Ernesto de Mansfeld se dirigieron hacia el norte de la región de Brabante, por orden de Alejandro Farnesio, para socorrer a las poblaciones católicas que estaban siendo atacadas por los protestantes y enfrentarse a los ejércitos enemigos que allí se encontraban. El ejército realista disponía en esos moamentos de seis tercios, cuatro de ellos españoles; el de Mondragón, que era el de Lombardía y, por tanto, el más antiguo, el de Juan del Águila, que se había formado con gente del de Sicilia, el de Agustín Íñiguez, y el de Francisco Arias de Bobadilla, a los que se unían los italianos de Gastón Spínola y de Capuzucca. 

Para finales de noviembre de 1585, Mansfeld había llegado ya al río Mosa y se disponía a instalar a su ejército en Alost. Desde allí ordenó a los Tercios de Francisco de Bobadilla, Agustín Íñiguez y Cristóbal de Mondragón, a los que se uniría la compañía de arcabuceros a caballo del capitán Juan García de Toledo, que ocuparan la isla de Bommel, situada entre los ríos Mosa y Waal. La isla contaba con apenas 25 kilómetros de longitud y unos 9 de anchura máxima, un espacio bastante pequeño. En total, la fuerza de Bobadilla la constituían unos 5.000 hombres repartidos en 61 banderas, más un estandarte de caballos, mientras que Mansfeld se quedaba en Bolduque con el Tercio de Juan del Águila.

Batalla de Zutphen



Un 22 de septiembre del año 1586 se producía la batalla de Zutphen, villa de los países bajos españoles a la que las tropas anglo-holandesas del conde de Leicester habían dado sitio, y de la cual saldrían derrotadas tras acudir un socorro bajo el mando de los maestres de campo Francisco Verdugo y Juan del Águila

En el marco de la Guerra de los Ochenta años, con Alejandro Farnesio como Gobernador de los Países Bajos, los protestantes holandeses se hallaban en una situación muy complicada, dada las constantes derrotas a las que les estaba sometiendo el duque de Parma. Maastricht, Tournai, Sichen, Eindhoven, Brujas, Gante o Amberes, son algunas de las vitorias que el italiano consiguió para la causa española. 

Las cosas pintaban mal no solo para los holandeses, sino para cualquier enemigo de la Corona de España, por lo que Isabel I de Inglaterra se decidió a enviar ayuda a los protestantes; 600.000 florines, 7.000 soldados y más de 500 de los más notables nobles ingleses bajo el mando de Robert Dudley, conde de Leicester, el cual sería nombrado gobernador y capitán general de los Estados de la Unión Protestante nada más pisar Holanda. Por descontado tal ayuda no sería gratuita. Si la reina Isabel enviaba esa fuerza comandada por su favorito y amante, era porque esperaba sacar tajada, y mucha, de aquel conflicto.

Guerreros: Alejandro Farnesio


El 27 de agosto del año 1545 nacía en Roma Alejandro Farnesio, III duque de Parma, y uno de los más brillantes militares al servicio de España de todos los tiempos.

Alejandro tenía unos antepasados ilustres: era hijo de Octavio Farnesio y Margarita de Austria, hija bastarda de Carlos I y por tanto, Felipe II era su tío. Su bisabuelo fue el papa Pablo III, y recibió el título de III duque de Parma, Plasencia y Castro.

Fue educado primero en Bruselas y después en la corte de Madrid por invitación del rey, donde permaneció hasta 1565, estudiando en Alcalá de Henares con su primo, el infante Carlos, llamado también "El maldito", por una demencia desarrollada a raíz de una caída casi mortal de la que solo se salvó tras una arriesgada trepanación en la cabeza, y su tío y amigo, Juan de Austria, hermanastro del rey Felipe.

El Asedio de Maastricht


El 29 de junio del año 1579 terminaba el largo asedio al que había sido sometida la ciudad holandesa de Maastricht, tras lograr el ejército realista, conducido por Alejandro Farnesio, batir sus defensas y penetrar en ella, saqueándola y poniendo en fuga a la mayor parte de la población. Maastricht seguiría en manos españolas hasta 1632, año en que las Provincias Unidas lograrían conquistarla. 

Corría el año 1577 cuando Alejandro Farnesio llegó a Flandes, tras la llamada de sus tíos, Juan de Austria, y el rey de España Felipe II. La Guerra de los Ochenta Años llevaba ya casi una década y el príncipe de Parma tenía claro que había que recuperar la iniciativa perdida en los años anteriores. La muerte de Juan de Austria a comienzos de octubre de 1578 había convertido al príncipe en el nuevo gobernador de los Países Bajos. Tras una serie de hábiles maniobras políticas emprendidas por Farnesio, el 5 de enero de 1579 se firmaba la Unión de Arras, por la cual las provincias católicas del suroeste se comprometían con la causa de Felipe II, que la ratificaría en noviembre de ese año. Por su parte, las provincias rebeldes formarían unas semanas después la llamada Unión de Utrecht.

De esta forma, Alejandro se aseguró tener la retaguardia cubierta, además de un suministro razonable de tropas, por lo que, una vez preparado, se lanzó a la conquista de las ciudades de Bruselas y Amberes, o eso al menos era lo que pensaba el líder de los rebeldes holandeses, Guillermo de Orange. El príncipe de Parma tenía claro que antes de emprender la toma de estas dos importantes ciudades, era de suma importancia recuperar la ciudad de Maastricht, ya que esta ciudad constituía un magnífico puente sobre el río Mosa, un importante nudo de comunicaciones y una plataforma desde la que emprender acciones contra los rebeldes, y además de cortar los importantes socorros que los rebeldes recibían desde Alemania por dicha ciudad, por lo que en esa tarea empeñaría todos sus esfuerzos en los siguientes meses.

Guerreros: Cristóbal de Mondragón



Aún se duda si Cristóbal de Mondragón y Otálora nació en 1504 o en 1514. Quizás esta última fecha sea la más comúnmente aceptada. Lo cierto es que vino al mundo en la localidad vallisoletana de Medina del Campo y que tomó el apellido de la villa de procedencia de la familia de su padre: Mondragón, en Guipúzcoa. Éste se había casado con Mencía de Mercado, de hidalga familia de Medina, donde tenían su residencia. 

Sus primeras acciones militares datan de los tiempos de las campañas de Carlos I en Italia, combatiendo contra los franceses, y posteriormente lo encontramos en las tomas de La Goleta y Túnez. Pero Mondragón obtiene repercusión tanto nacional como internacional durante la Batalla de Mühlberg, contra los rebeldes luteranos de la Liga Esmalcalda.

Allí, junto a diez soldados más, el 24 de abril de 1547 cruzaba el río Elba "con las espadas en la boca y el agua por encima del pecho", como escribiría Lope de Vega, y, tras vencer la resistencia de los vigilantes de los pontones con los cuales poder cruzar el río de manera segura, se apropiaron de ellos y consiguieron llevarlos hasta la orilla española, sorteando el fuego de arcabucería enemiga, mientras sus compañeros de armas gritaban de júbilo y sorpresa ante tal hazaña.

Archivo del blog

Etiquetas

Achilles (1) Agustín de Cepeda (1) Agustín íñiguez (3) Aldringer (6) Alejandro Arroyo (1) Alejandro Farnesio (22) Alejandro O'Reilly (1) Alexander (1) Alfonso de Ávalos (2) Alí Bajá (1) Almagro (1) Alonso de Alvarado (1) Alonso de Bazán (3) Alonso de Córdoba (1) Alonso de Pimentel y Zúñiga (1) Alonso de Sotomayor (1) Alonso Martín (1) Alonso Pita da Veiga (2) Alonso Vázquez (1) Álvar Núñez Cabeza de Vaca (1) Álvaro de Bazán (11) Álvaro de Quiñones (1) Álvaro de Sande (7) Ambrosio de Spínola (17) Anastagi (1) Andrea Cantelmo (2) Andrea Doria (9) Andrés de Urdaneta (3) Anhalt (1) Antonio Barceló (1) Antonio de Leyva (5) Antonio de Montesinos (1) Antonio de Oquendo (5) Antonio Salgado (1) Arcabucero (2) archiduque Alberto de Austria (7) Armada (1) Armamento (1) Aumont (1) aztecas (1) Balanzón (2) Barbarroja (2) Bartolomé de las Casas (1) Batallas (76) Batallas Navales (26) Beltrán de Godoy (1) Beltrán de la Cueva (1) Bergh (5) Bernardino de Avellaneda (1) Bernardino de Mendoza (7) Bernardo de Gálvez (2) Blas de Lezo (1) Boabdil (1) Brunswick (6) Bucquoy (6) Calmecahua (1) Camino Español (9) Campañas de Farnesio en Flandes (3) Campañas de Osuna en Sicilia (3) Campañas de Spínola en Flandes (6) Campañas del marqués de Leganés en Milán (3) Capitana (1) Cardenal Cisneros (1) Cardenal Infante (15) Carlo della Gata (3) Carlos Coloma (6) Carlos de Ibarra (2) Carlos de Lannoy (3) Carlos I (28) Carlos II (2) Carlos III (5) Carlos IV (1) Carlos Padilla (1) Carlos V (17) Carlos VII (1) Carlos VIII (1) Castel-Rodrigo (2) César Borgia (1) Cesaro de Nápoles (1) Churruca (1) Cisneros (1) Collalto (1) Colloredo (4) conde de Anholt (1) Conde de Bayolo (1) conde de Brouay (1) conde de Floridablanca (2) Conde de Fuenclara (1) conde de Fuensaldaña (1) conde de Fuentes (2) Conde de Leicester (1) conde de Marsin (1) conde de Monterrey (1) Conde de Oñate (2) Conde de Paniguerola (3) conde de Peñalva (1) conde de Tilly (6) conde de Vimioso (1) Conde-duque de Olivares (13) Conquistadores (9) Corneille Joll (1) Coselete (1) Cosme Álvarez (1) Crequi (1) Cristian IV (1) Cristóbal Colón (2) Cristóbal de Eraso (2) Cristóbal de Mondragón (23) Cristóbal de Morales (1) Cristóbal de Olid (1) Cristóbal Lechuga (3) Cromwell (1) D'Allegre (1) De Court (1) Díaz de Pineda (1) Diego Brochero (1) Diego Colón (3) Diego Dávila (1) Diego de Almagro (1) Diego de Mendoza (1) Diego de Quiñones (1) Diego García de Paredes (3) Dragut Reis (1) Drake (5) Duque de Alba (34) Duque de Alburquerque (6) Duque de Cléveris (1) Duque de Enghien (4) Duque de Feria (4) Duque de Guisa (2) Duque de Lerma (3) duque de Lorena (4) Duque de Medina Sidonia (1) Duque de Osuna (5) duque de Saboya (4) Duque de Urbino (1) Edward Vernon (1) Egmont (5) El Gran Capitán (13) El Gran Condé (4) El Gran Duque de Alba (3) Enrique II (2) Enrique III de Valois (1) Enrique IV (2) Enrique Olivares (1) Enrique VIII (5) Ernesto de Mansfeld (10) Escaño (1) España en la Guerra de los 30 años (17) Fadrique Álvarez de Toledo (3) Fadrique de Toledo (4) Federico el Palatino (6) Federico Enrique (1) Felipe de Silva (2) Felipe el Hermoso (1) Felipe II (43) Felipe III (18) Felipe IV (22) Felipe Strozzi (2) Felipe V (3) Fernández de Córdoba (10) Fernández de Enciso (1) Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel (1) Fernando de Andrade (2) Fernando de Magallanes (2) Fernando el Católico (9) Fernando Girón de Salcedo (1) Fernando I (1) Fernando VI (1) Fernando VII (1) Ferrante Gonzaga (3) Ferrante Limonti (1) Filiberto de Saboya (1) Franc (1) Francisco Coloma (1) Francisco de Acevedo (1) Francisco de Bobadilla (7) Francisco de Ibarra (2) Francisco de Medina (1) Francisco de Melo (7) Francisco de Mendoza (2) Francisco de Meneses (1) Francisco de Orellana (2) Francisco de Prado (2) Francisco de Quevedo (1) Francisco de Rivera (3) Francisco de Saavedra (1) Francisco de Sarmiento (5) Francisco de Valdés (4) Francisco de Vallecilla (1) Francisco de Zanoguera (1) Francisco I (9) Francisco Menéndez (1) Francisco Pizarro (3) Francisco Sforza (1) Francisco Valdés (1) Francisco Verdugo (9) Francisco Vivero (1) Fray Gaspar de Carbajal (1) Galeón de Manila (2) Galveston (1) Gambacorta (6) García de Toledo (5) Garcíes (1) Garcilaso de la Vega (1) Gaspar de Toralto (3) Georg von Frundsberg (6) George Clifford (1) George Pocock (1) George Walker (1) George Washington (1) Glorioso (1) Gonzalo de Bracamonte (6) Gonzalo de Córdoba (1) Gonzalo de Ronquillo (1) Gonzalo Pizarro (2) Gran Sitio de Malta (3) Grande y Felicísima Armada (3) Gravina (1) Guardas de Castilla (1) Guébriant (2) Guerra anglo-española (6) Guerra de Colonia (1) Guerra de Devolución (2) Guerra de Esmalcalda (2) Guerra de Independencia norteamericana (2) Guerra de la Valtelina (1) Guerra de los 30 años (26) Guerra de los 7 años (2) Guerra de los 80 años (36) Guerra de Nápoles (5) Guerra del Arauco (1) Guerra del Asiento (4) Guerra del Monferrato (2) Guerra del Palatinado (6) Guerras Italianas (11) Guerreros (26) Guillermo de Orange (22) Guillermo Verdugo (5) Gustavo Adolfo (3) Gutierre de Cetina (1) Gutiérrez de Otero (1) Hasán Bajá (1) Hatzfeldt (3) Hawkins (1) Hernán Cortés (2) Hernando Colón (1) Hernando de Acosta (2) Hernando de Toledo (2) Herreruelo (1) Holac (3) Horn (9) Hugh O´Donnell (1) Hugh O´Neill (2) Hugo de Cardona (2) Hugo de Moncada (1) Idiáquez (3) Inés de Ben (1) Infantería de Marina (1) Isabel Clara Eugenia (3) Isabel de Avis (1) Isabel I (9) Isabel la Católica (3) Isemburg (7) Jacinto Vera (1) Jacobo I (1) Jean de Beck (6) Jean de la Valette (3) Jeireddín Barbarroja (2) Jenkins (1) Jerónimo Agustín (2) Jervis (3) John Montagu (1) John Norreys (9) José de Córdoba (1) José de Irazábal (1) José de Mazarredo (3) José de Urrutia (1) Juan Andrea Doria (1) Juan Bravo de Laguna (3) Juan Cerbellón (4) Juan de Austria (6) Juan de Cardona (2) Juan de Guevara (1) Juan de la Cerda (1) Juan de la Cosa (1) Juan de Lezcano (4) Juan de Oznayo (1) Juan de Prado Malleza (1) Juan de Urbieta (1) Juan de Vivero (1) Juan del Águila (7) Juan Díaz de Solís (1) Juan Gutiérrez de Garibay (1) Juan II de Aragón (1) Juan II de Castilla (1) Juan II de Portugal (1) Juan José de Austria (2) Juan José Navarro (1) Juan Martín de Recalde (2) Juan Pablo de Carrión (1) Juan Pacheco (1) Juan Pérez de Azcue (1) Juan Pérez de Peralta (1) Juan Ronquillo (1) Juan Sebastián Elcano (2) Juan Varela (1) Juan Vázquez Coronado (1) Juana de Castilla (1) Juana la Beltraneja (1) Julián Romero (16) Justino de Nassau (2) La Ferté (1) La Meilleraye (1) La Mothe (3) Lala Mustafá (1) Lamboy (2) Lautrec (1) Lázaro de Eguiguren (1) León Fandiño (1) Lepanto (1) Lestock (1) Leyenda Negra (1) Leyes de Burgos (1) Liga de Esmalcalda (6) Liga Santa (2) Lope de Figueroa (12) Lope de Hoces (1) Lope de Vega (1) López de Acuña (1) Lorenzo Ugalde de Orellana (1) Luis de Armagnac (4) Luis de Carvajal (1) Luis de Córdova (1) Luis de Nassau (4) Luis de Requesens (8) Luis de Velasco (1) Luis Fajardo (2) Luis Pérez de Vargas (1) Luis Vicente de Velasco (1) Luis XIII (8) Luis XIV (5) Luis XV (1) Maarten Schenck (2) Maarten Tromp (1) Mansfeld (2) Manuel de Montiano (1) Manuel Filiberto (3) Manuel Ponce de Léon (1) Marcos Aramburu (1) Margarita de Parma (3) María de Estrada (1) María Pita (1) María Tudor (1) Marlborough (2) marqués de Aytona (1) Marqués de Caracena (3) marqués de Hinojosa (1) Marqués de Leganés (9) marqués de los Vélez (1) Marqués de Mortara (4) Marqués de Pescara (4) Marqués de Torrecuso (11) Marqués de Villafranca (2) Marqués del Vasto (14) Marradas (3) Martín de Aragón (2) Martín de Córdoba (1) Martín de Eguiluz (1) Martín de Idiáquez (3) Martín de Padilla (1) Martín Zamudio (1) Mathews (1) Matías de Alburquerque (1) Matthew Buckle (1) Matthias Gallas (10) Mauricio de Nassau (7) Maximiliano de Egmont (1) Mazarino (4) Melchor de Robles (3) Mercader (1) Mercedes (1) Mercy (2) Miguel de Ambulodi (1) Miguel de la Horna (2) Miguel de Oquendo (2) Miguel López de Legazpi (2) Moctezuma (1) monte Aldabe (1) Montmorency (1) Mosquetero (2) Mustafá Bajá (1) Namur (1) Napoleón (1) Nelson (2) Octavio de Aragón (1) Oglethorpe (1) Orden de Malta (4) Orden de Santiago (6) Ordenanzas (1) Pánfilo de Narváez (2) Pappenheim (4) Paz de Cateu-Cambrésis (2) Pedro de Alvarado (2) Pedro de La Gasca (1) Pedro de Paz (2) Pedro de Toledo (1) Pedro de Ursúa (1) Pedro de Valdivia (1) Pedro de Zubiaur (1) Pedro Ernesto de Mansfeld (5) Pedro González de Castejón (1) Pedro Mesía de la Cerda (1) Pedro Navarro (2) Pedro Téllez de Guzmán (1) Pialí Bajá (2) Piccolomini (10) Pío V (1) Piquero (2) Pirro Colonna (1) Pompeo Giustiniano (5) Príncipe de Carignano (1) príncipe de Condé (6) Príncipe de Ligné (2) Prior de Crato (7) Próspero Colonna (6) Rantzau (4) Real Felipe (1) Reyes Católicos (12) Richard Greenville (1) Richelieu (11) Rodrigo de Orozco (2) Rowley (1) Rui Faleiro (1) San Fulgencio (1) San Giuseppe (1) San Ildefonso (1) Sancho Dávila (13) Sancho de Londoño (9) Sancho de Luna (2) Santísima Trinidad (1) Sebastián de Benalcázar (1) Sebastián de San Miguel (2) Sebastián López (1) señor de Aubigny (2) Sirot (1) Sitio de Malta (1) Socorro de Irlanda (2) Solimán (3) Spielbergen (1) Tassis (6) Taupadel (1) Tay Fusa (1) Tercio de Ávila (2) Tercio de Cárdenas (1) Tercio de Castelnuovo (2) Tercio de Cerdeña (7) Tercio de Fuenclara (1) Tercio de Galeras (1) Tercio de Lombardía (11) Tercio de Lope de Figueroa (2) Tercio de Nápoles (7) Tercio de Saboya (5) Tercio de Sicilia (11) Tercio de Toralto (1) Tercio de Valdés (1) Tercio de Zamora (1) Tercios (11) Tercios Embarcados (1) Tercios Viejos (6) Teseus (1) Thermes (1) Thomas Howard (1) tlaxcaltecas (1) Toisón de Oro (2) Torquemada (1) Torstensson (1) Tratado de Aranjuez (1) Tratado de París (1) Turco (1) Turenne (4) Tuttlingen (1) Ulij Alí (1) Unión de Arras (3) Unión de Utrecht (3) Vasco de Gama (1) Vasco Núñez de Balboa (1) Velandia (2) Viaje del Cardenal Infante (3) Vicente Gonzaga (1) Vicente González-Valor (1) Vicente Yáñez Pinzón (3) vizconde de Turenne (1) Wallenstein (5) Werth (5) William Monson (1) William Penn (1)