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Gran Sitio de Malta (Parte I)


El 11 de septiembre del año 1565 los turcos levantaban el sitio de la isla de Malta tras 4 largos meses de asedio. La llegada de un socorro español bajo el mando de García Álvarez de Toledo, virrey de Sicilia, puso en fuga a las fuerzas otomanas tras perder una ingente cantidad de hombres, incluyendo al grueso de sus fuerzas de élite. 

En el año 1530, los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, orden que databa aproximadamente del año 1048, se instalaban en Malta, cambiando el nombre de la orden por el de la isla, la cual les había sido cedida por el rey de España, Carlos I, tras haber sido expulsados por los turcos de Solimán I, el Magnífico.

Situada en un enclave estratégico, al sur de Sicilia, Malta servía de barrera de protección frente a los corsarios berberiscos que pasaban al Mediterráneo occidental. A comienzos de 1565 Jean de la Valette, Gran Maestre de la orden desde el año 1557, había sido informado por sus espías de los preparativos para una inminente invasión de la isla por el Turco. A pesar de ello, los trabajo de reclutamiento de hombres y fortificación fueron lentos y deficientes, dejando Malta demasiada expuesta al peligro otomano.


Un mes antes de la llegada turca, el virrey de Sicilia había llegado a Malta en compañía de 3.000 soldados españoles, ofreciéndoselos al Gran Maestre. Éste no lo consideró necesario, pues a su parecer ya disponía de suficientes hombres de armas; un grave error como ya se podrá comprobar más adelante. Aún así, García de Toledo se comprometió a enviarle un socorro desde Italia en caso de producirse la invasión turca.

En este orden de cosas, el Gran Maestre envió el 7 de mayo a Francisco de Zanoguera a colocar la cadena que evitaba entrar en el puerto de el Burgo, y que iba desde la punta de San Ángel hasta la punta de San Miguel. Apenas 3 días después llegaba a la isla Juan de Cardona, capitán general de galeras de Sicilia, con la noticia de que la armada turca se hallaba ya en Pilos. Dejó en la isla a la compañía del capitán Andrés de Miranda, que al no hallarse con sus hombres, pasó a estar bajo el mando del alférez Gonzalo de Medrano. También había llegado la compañía española del capitán Juan de la Cerda.

Con todo, las fuerzas cristianas apenas sumaban 6.000 hombres: 400 españoles de las mencionadas compañías; 200 italianos de la compañía de fray Asdrúbal de Médicis; 400 italianos de la compañía del coronel Mas y otros 200 italianos de la compañía de La Mota. También se encontraban 100 caballeros de la Orden de San Telmo, 500 soldados de galeras, 200 soldados griegos y sicilianos, 100 sirvientes de los caballeros de la Orden y 500 forzados de galeras. También contaban con 3.000 ciudadanos malteses que Valette había mandado reclutar.

El 18 de mayo de 1565 una gran flota turca asomó en el horizonte de las aguas de Malta. Unas 200 naves, incluyendo galeras, galeazas y barcos de transporte. Francisco Balbi de Corregio, soldado español de origen italiano y cronista del asedio, nos da unas cifras de 28.900 hombres de guerra. Contaban los otomanos con unos 9.000 espahíes (arqueros a caballo), más de 6.000 jenízaros armados todos ellos con arcabuces. También disponían de unos 4.000 aventureros musulmanes, muchos de ellos llamados "Iayalás", por ser fanáticos religiosos que hacían juramento de no huir a menos que el enemigo les superase en hombres por 7 a 1. Les acompañaban más de 6.000 corsarios y unos 3.000 voluntarios de diversa índole.

Este ejército estaba dirigido por Mustafá Bajá, general de tierra; Pialí Bajá dirigía los hombres de mar; Hasán, rey de Argel, y Dragur Reis, también conocido como Turgut, aún no había llegado pero tenían el mando supremos de todas las fuerzas. Los otomanos habían zarpado de Constantinopla el 22 de marzo, atracando en el puerto de Pilos, desde donde partieron el 12 de mayo, aprovechando el buen tiempo para llegar a las costas de Malta tan solo 6 días después. Malta se preparaba para el asedio a marchas forzadas.

Los turcos asomaron al este de la isla, frente a la entrada del Gran Puerto, pero tomaron rumbo sur hacia las costas de Marsasiroco, situada al sureste del Burgo, bastión principal de los cristianos en la isla. El Gran Maestre dio la orden de sacar 1.000 caballeros que fueran siguiendo a la armada enemiga para evitar su desembarco, por lo que los turcos siguieron rumbo noroeste. Con la llegada de la noche, Pialí ordenó dar media vuelta a sus galeras y desembarcar por sorpresa en el Marsasiroco, donde dejó a unos 3.000 hombres.

Llegada de los turcos a Malta

El 20 de mayo se produjo el primer enfrentamiento de envergadura entre turcos y cristianos. El Gran Maestre envió al mariscal Copier con 1.200 hombres de las compañías de Mas, Medrano, Romegas y Sese, incorporándose al poco la caballería del capitán Melchor de Guaras. Pelearon alrededor de 5 horas, poniendo finalmente en fuga al enemigo, al que le quitaron una bandera y le mataron un capitán y varios tenientes. A pesar de esto, los cristianos eran conscientes de que no podían derrotar a los turcos a campo abierto por la enorme superioridad numérica de estos, por lo que tuvieron que replegarse a la Burmola, villa situada al sureste del Burgo y de San Miguel, y a la vez, puerta de entrada desde el interior de la isla a ambos bastiones cristianos.

En los siguientes días los turcos ocuparon el sureste de la isla y establecieron su base principal en La Marsa. A su vez, dirigieron su flota sobre el Gran Puerto. Se entraba a éste a través de un canal, entre la Punta de las Orcas y el fuerte de San Telmo, situado en un saliente que dividía el Gran Puerto y el Marxamuseto, y que dominaba aquellas aguas. Una vez en ellas, dos salientes de tierra acogían el Burgo, protegido por el fuerte de San Ángel, y San Miguel. Ante la imposibilidad de acceder al Gran Puerto, por quedarse muy expuestos a la artillería cristiana, los turcos entraron por la boca de la Punta Tigne, desembarcando las tropas y la artillería en el Marxamuseto.

Para el 26 de mayo los turcos habían tomado posiciones al sur del fuerte de San Telmo, colocando su artillería en el monte Sceberras y atrincherándose lo más próximo posible a los fosos del fuerte. Sin tiempo que perder comenzaron a batir los muros cristianos. Se encontraban en San Telmo 100 caballeros de la Orden y 500 soldados, siendo casi todos de las compañías españolas del capitán de la Cerda y del capitán Gonzalo de Medrano, a quien el propio Valette había ascendido por distinguirse en los combates del día 20 de mayo. Varios días estuvieron los turcos batiendo las murallas de San Telmo, situándose cada vez más cerca de los cristianos, que aguantaban estoicamente recibiendo con cuentagotas refuerzos del Burgo.

Entrada de los turcos en el Marxamuseto

El 30 de mayo llegaba Dragut, saliendo Pialí a recibirle. Traía 13 galeras, 2 galeotas y unos 30 bajeles con más de 2.500 hombres. Inmediatamente se puso al frente de la situación, recriminando a Pialí el haber comenzado a asediar San Telmo. Pero la empresa ya estaba en marcha, por lo que Dragut comenzó a construir una plataforma artillera en la ermita de Santa María, en la Punta de Tigne, al oeste de San Telmo. El 3 de junio Mustafá ordenó un ataque sorpresa sobre el Revellín, una fortificación avanzada exterior al foso que rodeaba el fuerte de San Telmo. Los cristianos se vieron sorprendidos y, a pesar de luchar con ahínco, no pudieron evitar la pérdida de aquel importante bastión. Las pérdidas turcas sobrepasaron los 450 hombres, mientras que por la parte cristiana hubo que lamentar 60 bajas.

La situación tornaba desesperada para los defensores, completamente cercados. El 4 de junio mandó el Gran Maestre al capitán Miranda a comprobar las fortificaciones de San Telmo, aconsejándole el capitán español que se abandonase aquel fuerte, pues no resistiría mucho tiempo. El cronista Funes relata que Valette tenía en gran estima al capitán, al que dio el cargo de maestre de campo de San Telmo, a pesar de que el gobernador era Juan de Guaras. La noche del 8 de junio lograron pasar emisarios al Burgo, rogándole al Gran Maestre que dejase salir a los soldados del fuerte a pelear contra los turcos, pues dentro de San Telmo estaban a merced de la artillería enemiga. El Gran Maestre no quería ni oír hablar de tal cosa, confiando en que resistiesen hasta que llegaba el socorro que había pedido.

El 10 de junio realizaron los otomanos un asalto nocturno contra las posiciones cristianas. Los combates se prolongaron toda la noche, debiendo retirarse finalmente tras perder a casi 1.000 hombres, por 60 de los cristianos. Mientras la artillería turca martilleaba San Telmo, desde el fuerte de San Ángel los defensores no andaban quietos; tiraban contra las posiciones turcas con tanto acierto que el 14 de junio despedazaron de un cañonazo al general de los jenízaros.

Para el día 16 lanzó Dragut el primer asalto general contra San Telmo; con las primeras luces del alba cargaron con todo con gran ferocidad, respondiéndoles los cristianos con igual determinación, mientras que la armada de Pialí batía desde el mar las posiciones de los defensores. Tras más de 7 horas de combate y con pérdidas que superaban el millar de hombres, los turcos se replegaron a sus defensas. Las bajas cristianas ascendieron a 150 hombres, entre ellos el capitán Medrano, que murió de un arcabuzazo en la cabeza. Esa misma noche consiguió entrar en San Telmo un refuerzo de 150 soldados enviados desde el Burgo.

Los turcos asedian San Telmo

El día 18, mientras los turcos seguían batiendo el fuerte, sobre todo por la zona del espolón, un bastión al suroeste del fuerte que era defendido por el capitán Miranda, un cañonazo otomano demasiado bajo fue a parar a un trinchera que tenía Dragut a sus espaldas, volándola por completo y haciendo que algunos de los restos fueran a parar a la cabeza del comandante turco, que acabó muriendo junto al maestre general, Solí Agá, según relata Balbi. esto causó no poca alegría en las filas cristianas, por ser Dragut un experimentado general y de gran estima entre los turcos.

El día 19 se aproximaba a las costas de Malta un pequeño socorro: Juan de Cardona llegaba con 4 galeras que llevaban a la compañía de Melchor de Robles junto a varios caballeros del hábito, que habían llegado a Messina desde muchos rincones de Europa. Para el día 22 los turcos comenzaron con el segundo asalto general. Éste fue terrible, tratando los turcos de entrar por todas las partes del fuerte, cargando bravamente y arrojando tanto fuego como les era posible. Nada menos que 6 horas duraría aquel asalto. Los defensores estaban agotados; Melchor de Montserrat, uno de los principales jefes de San Telmo, había muerto, y los capitanes Miranda y Guaras y el coronel Mas se hallaban heridos. No quedaba esperanza de socorro alguno y ni siquiera se molestaron en retirar los cadáveres, solo oyeron misa esa noche y se conjuraron a morir defendiendo aquella plaza.

Al día siguiente los turcos lanzaron el tercer y último asalto sobre el fuerte. Ya no había posibilidad de salir airoso, solo resistir y causar el mayor número de bajas posibles al enemigo. Los jenízaros se cebaron con los defensores, ordenando Mustafá que no se hicieran prisioneros y que se decapitara a algunos y se desollase y abriese en canal a otros, buscando infundir el mayor terror posible sobre los cristianos. El coronel Mas murió espada en mano, sentado en su puesto, pues se hallaba herido en una pierna. Guaras fue decapitado y Miranda falleció tras recibir un arcabuzazo mientras, sentado en una silla, seguía combatiendo al enemigo. Tan solo unos pocos malteses y caballeros pudieron huir del lugar y refugiarse en el Burgo. Funes da una cifra de más de 1.000 cristianos muertos, por unos 6.000 otomanos caídos.

Para el día 24 de junio Mustafá y Pialí se preparaban para iniciar el asedio sobre San Miguel, decidiéndose por esta posición por tenerla más a mano de sus baterías en La Marsa. A finales de mes el Gran Mestre mandó ocupar la Burmola ante el temor de que cayese en manos enemigas, pues desde ahí podía el Turco hacer gran daño sobre el Burgo y San Miguel. Al fin, el 29 de junio, llegaba el maestre de campo Melchor de Robles con 700 hombres. Aprovechando las nieblas de las primeras horas de la madrugada, el pequeño socorro entraba a eso de las 8 de la mañana en la ciudad de Medina.

Detalle del Fuerte de San Telmo

Estatua de Dragut Reis

Jean de la Valette

Solimán I





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