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Batalla de Pensacola


Tal día como hoy, en el año 1781, finalizaba la batalla de Pensacola, librada en la Florida de la actual Estados Unidos en el marco de la Guerra de Independencia norteamericana, y que enfrentó a las tropas españolas de Bernardo de Gálvez frente a las británicas de John Campbell, con el resultado de una importante victoria española.

Instalados en la Luisiana, tras habérsela cedido Francia a España por el Tratado de París, los españoles entraron en guerra con Gran Bretaña tomando partido por las 13 colonias americanas en su revuelta contra el imperio británico, tras firmar el Tratado de Aranjuez junto a Francia en junio de 1779.

Los ingleses, desde sus territorios en Florida, perdidos por España en la Guerra de los 7 años, invadieron Luisiana, por lo que el gobernador y general, Bernardo de Gálvez, movilizó un ejército con el que recuperar la iniciativa. Ésta llegó con la toma del Fuerte Charlotte, en la ciudad de Mobile, en marzo de 1780, y que constituía un importante puesto fronterizo y una amenaza considerable sobre la ciudad española de Nueva Orleans.


Una vez tomada la fortaleza, Gálvez siguió reuniendo tropas tanto de Luisiana como de Cuba, formando un poderoso ejército de unos 7.000 soldados. El plan era sencillo: desembarcar en la bahía de Pensacola y tomar la ciudad. Pero la Armada no estaba por la labor de arriesgar los buques, por lo que finalmente canceló la operación. Además llegaba la temporada de huracanes y se aconsejaba no arriesgar, más cuando varios buques españoles sufrieron las consecuencias de los temporales.

No sería hasta febrero de 1781 cuando un contingente español de unos 1.500 hombres, con Gálvez a la cabeza, partiera desde La Habana. El 9 de marzo llegaban a la Isla de Santa Rosa, al sur de la bahía de Pensacola y tras un rápido desembarco tomaron los cañones que defendían la isla.

El acceso a la bahía era muy complicado, dado las defensas británicas y la poca profundidad que se creía que tenía, por lo que el jefe de la escuadra, José de Irazábal, desestimó la opción de arriesgar sus buques para tal misión. Gálvez, harto de contratiempos y negativas, decidió embarcar junto a unos cuantos hombres en el bergantín "Galveston" y otros barcos menores al objeto de dar ejemplo al resto, que cuando vio cómo su general entraba en la bahía izando la bandera capitana, no dudó un instante en seguirle.

Antes del anochecer del 19 de marzo, los españoles habían penetrado en la bahía salvando las baterías costeras británicas, y estaban poniendo cerca a la plaza de Pensacola, defendida por unos 2.000 soldados al mando del general John Campbell, más cerca de 1.000 indios, situados principalmente en el Fuerte George, el cual contaba con 12 cañones; y las fortificaciones de La Reina y El Príncipe, que recibió los refuerzos procedentes de las 2 fragatas británicas que patrullaban la bahía.

Con apenas 1.500 efectivos, Gálvez sabía que no podía tomar al asalto la plaza, y esperaba una pronta rendición británica, pero para el 23 de marzo recibió refuerzos llegados desde Mobile, por lo que se decidió a batir la plaza con la artillería, que fue colocando minuciosamente a lo largo de varias semanas, no sin tener que vencer los continuos ataques a los que les sometían los indios aliados con los británicos.

La situación se estancaba cuando la tarde del 19 de abril se otearon varias velas en el horizonte. Gálvez, comprobó que se trataba de una escuadra franco-española que Francisco de Saavedra había enviado desde Cuba para reforzar las posiciones españolas. Compuesta por 15 navíos y 3 fragatas, y mandada por José Solano, rápidamente empezó a martillear las posiciones enemigas y a desembarcar las tropas de refuerzo.

Ahora los españoles contaban con más de 7.000 hombres y múltiples baterías, por lo que no tardaron en batir la fortificación de La Reina, que cayó el 8 de mayo y posibilitó la rendición británica ese mismo día. Esto dejaba el sur norteamericano libre para el paso de españoles y franceses en su ayuda a las 13 colonias.

En el desfile por la independencia, Gálvez ocupó un lugar privilegiado a la derecha de George Washington. Además cuenta con una estatua en la Avenida de Virginia, junto al resto de Libertadores de Estados Unidos. También cuelga un retrato suyo en el Capitolio, y recibió la ciudadanía honoraria de los Estados Unidos el 16 de diciembre de 2014, de la mano de Barack Obama.





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